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Qué documentos no deberías subir a una IA

Subir un archivo es un gesto de un segundo: lo arrastras y ya está. Lo que no dura un segundo son sus consecuencias, porque un documento subido no se puede des-subir.

No va de miedo. Va de saber qué estás decidiendo cuando arrastras algo.

La pregunta que hay que hacerse antes

No es “¿esto es confidencial?” — casi todo lo es un poco. Es esta:

¿De quién es esta información, y he pedido permiso?

Un contrato con un cliente no es tuyo: es de los dos. Un informe médico de tu madre no es tuyo. Un currículum que te han mandado no es tuyo. Las nóminas de tu equipo no son tuyas.

Lo que sea tuyo, decides tú. Lo que sea de otro, estás decidiendo por él.

Lo que no subiría nunca

Datos de salud de otra persona. Aunque sea de tu familia. Es de las categorías más protegidas que existen y no es tuya la decisión.

Documentos de trabajo con cláusula de confidencialidad. Pliegos bajo NDA, contratos con cláusula de secreto, información de clientes. Aquí el problema no es técnico, es contractual: puedes estar incumpliendo un contrato que firmaste.

Datos personales de terceros en volumen. Una lista de clientes, un fichero de empleados, una base de datos con nombres y correos. Un dato suelto es una cosa; un fichero entero es otra, y ahí ya hay obligaciones legales que no se resuelven con buena fe.

Credenciales y secretos. Contraseñas, claves de API, tokens. Suena obvio y es de lo que más se sube, escondido dentro de un fichero de configuración o una captura de pantalla.

Documentos de identidad. DNI, pasaporte, escrituras. El valor de esos datos para quien los quiera es alto y permanente.

Lo que sí, con la cabeza puesta

Un contrato tuyo, una factura tuya, un informe que te han dado para decidir, tus propias nóminas. Ahí decides tú, y el beneficio de que alguien te lo explique suele ser mayor que el riesgo.

Dos trucos que funcionan:

Tacha antes de subir. Muchas veces el documento se entiende igual sin el nombre, el NIF y la dirección. Si quitando cuatro datos el archivo deja de ser sensible, quítalos.

Sube el trozo, no el todo. Si la duda está en la cláusula séptima, sube la cláusula séptima. No hace falta el contrato entero para responder a una pregunta concreta.

Lo que de verdad cambia entre unos servicios y otros

Aquí es donde conviene mirar y casi nadie mira. Las preguntas que importan:

  • ¿Se guarda? ¿Queda el archivo en algún sitio después de responderte?
  • ¿Se entrena con ello? Es distinto de guardarlo, y suele estar en un ajuste que viene activado.
  • ¿Quién más lo ve? Muchos servicios pasan tu documento a un tercero para procesarlo.
  • ¿Puedes borrarlo? Y si lo borras, ¿desaparece de las copias de seguridad?

Las respuestas están en la política de privacidad de cada uno, y son sorprendentemente distintas entre servicios que por fuera parecen iguales. Lo desarrollamos en qué pasa con lo que le cuentas a una IA.

Cómo lo hacemos nosotros

Lo decimos porque es comprobable, no como argumento de venta: en The Judge lo que subes no se almacena. El documento viaja con la consulta, lo leen las IAs del jurado y se olvida — no hay un almacén de archivos porque no hay ningún sitio donde guardarlos. El historial está apagado salvo que tú lo enciendas, y sin él ni tu consulta ni el veredicto se guardan en ningún lado.

Eso no te exime de la pregunta de arriba. Si el documento es de un cliente y firmaste un NDA, que nosotros no lo guardemos no cambia lo que firmaste.

La regla de los diez segundos

Antes de arrastrar un archivo, dos preguntas:

  1. Si esto acabara siendo público, ¿a quién le haría daño? Si la respuesta es “a otro”, no lo subas sin permiso.
  2. ¿Necesito subir todo esto para lo que quiero preguntar? Casi nunca.

Con eso resuelves el 90% de los casos sin leerte ninguna política de privacidad.