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Revisar una factura o un presupuesto con IA

Un presupuesto de reforma, la factura de la luz que ha subido sin explicación, el del taller con seis conceptos que no entiendes. Todos tienen algo en común: están escritos por quien cobra, no por quien paga.

No hace falta que haya mala fe. Basta con que estén redactados desde dentro del oficio para que tú no puedas distinguir lo necesario de lo opcional.

Lo que una IA hace bien aquí

Traducir los conceptos. “Partida de ayudas de albañilería”, “término de potencia”, “mano de obra de diagnosis”. Saber qué es cada línea es la mitad del trabajo, y es lo que nadie te explica.

Detectar lo que se repite. Conceptos que aparecen dos veces con nombres distintos, mano de obra facturada dentro de una partida y otra vez aparte, materiales duplicados. Es un error habitual y no siempre intencionado.

Comparar dos presupuestos que no se parecen. El caso más útil de todos: dos empresas presupuestan lo mismo con estructuras distintas y no hay forma de compararlos a ojo. Pídele que los ponga en la misma tabla, partida a partida, señalando lo que solo aparece en uno.

Encontrar lo que falta. “¿Qué suele incluir un presupuesto de este tipo que aquí no aparece?” Esta pregunta es la que evita el “eso no estaba incluido” tres semanas después, que es de donde salen casi todos los sobrecostes.

Las preguntas que hacen aparecer lo que sobra

  • “Explícame cada línea como si no supiera nada del oficio.”
  • “¿Qué partidas son imprescindibles y cuáles son opcionales o mejorables?”
  • “¿Hay algo facturado dos veces con nombres distintos?”
  • “¿Qué NO está incluido aquí y suele acabar cobrándose aparte?”
  • “¿Qué preguntas le hago a este proveedor antes de firmar?”
  • “¿El IVA está incluido, y se aplica el tipo correcto a cada partida?”

La cuarta es la de oro. Un presupuesto barato al que le faltan tres partidas no es barato: es incompleto.

Dónde no llega

No sabe los precios de tu zona. Puede decirte si una estructura de presupuesto es rara, pero no si 40 €/m² es caro en tu ciudad este año. Si te da una horquilla de precios, trátala como una referencia vaga, no como una tasación — es exactamente el tipo de dato que estos sistemas se inventan con aplomo.

No ha visto la obra. Dos presupuestos distintos pueden estar bien los dos porque uno incluye un trabajo que el otro no ha visto que hace falta.

No sustituye un tercer presupuesto. La forma más fiable de saber si algo está caro sigue siendo pedir otro.

Por qué conviene más de una opinión

Si le pasas el mismo presupuesto a varias IAs, pasa algo revelador: coinciden en las partidas raras y discrepan en si el precio es alto. Eso te está diciendo algo muy concreto — lo que han detectado con criterio (la estructura) es fiable; lo que es opinión de mercado (el importe), no.

Es lo que hace The Judge con cualquier documento: varias IAs lo leen por separado y un juez fijo te dice en qué coinciden, en qué no, y con cuánta confianza. En un presupuesto, esa distinción entre “esto está mal” y “esto me parece caro” es justo la que necesitas para decidir si discutes o si pides otro presupuesto.

Antes de subir nada

Un presupuesto lleva el nombre de la empresa, a veces el tuyo y tu dirección. Si no hacen falta para la pregunta, quítalos: se entiende igual. Lo desarrollamos en qué documentos no deberías subir a una IA.

Lo que te llevas

Una IA no te va a decir si te están cobrando de más. Te va a decir qué estás pagando exactamente, y eso es lo que te permite preguntarlo tú.

Con las respuestas en la mano, la conversación con quien lo firma cambia de tono.