Preparar la parte técnica de una licitación con IA
Te han pasado dos PDF de sesenta páginas entre los dos, te toca el apartado de un tema que dominas a medias, y la entrega es el jueves. Nadie tiene tiempo de leérselos enteros y menos tú.
Es de los sitios donde una IA ayuda más, y también donde más fácil es que te haga quedar mal. Van las dos cosas.
Lo primero no es escribir, es entender qué te piden
El error habitual es abrir el documento y empezar a redactar. Antes hay dos preguntas que te ahorran medio día:
“¿Qué me pide exactamente el pliego en el apartado X? Cítame el texto literal.” Que cite es lo importante. Si no puede citar, no lo ha leído — y ahí ya sabes que lo que venga después es relleno.
“¿Con qué criterios se puntúa este apartado y cuántos puntos vale?” En un pliego bien hecho eso está escrito, y cambia por completo dónde merece la pena esforzarse. Redactar diez páginas magníficas de algo que vale tres puntos es un clásico.
Con eso ya tienes el marco. Y es información que estaba en el documento, no inventada.
Lo que la IA hace bien aquí
Estructurar. Darte el esqueleto de la propuesta: qué apartados, en qué orden, qué va en cada uno. Es lo que más tiempo ahorra cuando no sabes por dónde empezar, y es lo más difícil de que salga mal, porque la estructura de una propuesta técnica es bastante estándar.
Traducir requisito en respuesta. El pliego dice “el adjudicatario garantizará la trazabilidad extremo a extremo”; tú tienes que escribir qué vas a hacer para eso. Ese salto —de lo que piden a lo que ofreces— lo hace bien.
Encontrar lo que se te escapa. “¿Qué requisitos del pliego no están cubiertos en este borrador?” Es una revisión cruzada que a las once de la noche ya no haces bien.
Lo que hace mal, y aquí es serio
Se inventa referencias. Normativas, estándares, certificaciones, nombres de herramientas. Suenan perfectas y no existen o no dicen lo que se le atribuye. En una propuesta técnica eso no es un error menor: si el evaluador lo detecta, pierdes credibilidad en todo el documento.
Te promete cosas. Escribe con entusiasmo comercial y compromete niveles de servicio, plazos y coberturas que luego alguien tiene que cumplir. Todo lo que sea un número —un ANS, un tiempo de respuesta, una disponibilidad— lo revisas tú, sin excepción.
Ignora el documento y disimula. Es lo más traicionero. Le das los pliegos, te responde con seguridad y resulta que no los ha leído: te está describiendo lo que suele poner en un pliego de este tipo. Se detecta en diez segundos preguntándole por un dato concreto que solo esté ahí. Lo contamos en detalle en qué le pasa a un PDF cuando se lo das a una IA, incluidos los topes de páginas que casi nadie conoce.
Por qué conviene más de una opinión
Una propuesta técnica no tiene respuesta correcta. Tiene enfoques, y el enfoque es justo lo que puntúa.
Cuando le pides el guion a una sola IA, te da uno — y suena convincente, porque siempre suena convincente. No tienes forma de saber si es el bueno o el primero que se le ocurrió.
Con varias delante pasa algo útil: normalmente coinciden en la estructura de fondo (eso es el estándar del sector, fíate) y discrepan en el énfasis: una tira a la parte de operación, otra a la de gobierno, otra a la de herramientas. Esa discrepancia es tuya para elegir, y elegir con dos opciones delante es distinto que aceptar la única que te dieron.
Es lo que hace The Judge con un encargo así: varias IAs preparan la propuesta por separado y el juez entrega una sola pieza montada con lo mejor de cada una, diciéndote qué ha tomado de dónde y qué ha descartado.
Un orden que funciona
- Sube los pliegos y pide el resumen del apartado con citas literales.
- Pregunta por los criterios de puntuación de ese apartado.
- Pide la estructura, no el texto.
- Rellena tú lo que es vuestro: capacidades reales, experiencia, nombres, cifras.
- Pide una revisión cruzada contra el pliego: qué requisito no está respondido.
- Repasa a mano todo número y toda referencia normativa. Todas.
El paso 6 no es opcional. Es el que separa una propuesta que gana de una que te deja en evidencia.
Lo que no delegues
La parte que dice qué vais a hacer vosotros. Una IA no sabe a quién tenéis en plantilla, qué habéis hecho parecido ni qué podéis comprometer sin que os cueste dinero.
Eso es exactamente lo que se puntúa, y es lo único que no puede escribir por ti.