Para quien se presenta a concursos

IA para licitaciones: del pliego a la propuesta.

Sesenta páginas de pliego, una fecha de entrega y un apartado que no es tu especialidad. Aquí está lo que una IA hace bien, lo que hace mal y el orden que evita que te deje en evidencia delante de un evaluador.

El problema no es escribir, es leer

Nadie se lee dos pliegos enteros antes de decidir si se presenta. Y lo que decide la nota no está repartido por igual: está en los criterios de valoración, que ocupan dos páginas y cambian por completo dónde merece la pena esforzarse. Redactar diez páginas magníficas de un apartado que vale tres puntos es el clásico de este oficio.

Lo que sí hace bien

  • Resumir un apartado del pliego CON CITAS LITERALES. Si no puede citar, no lo ha leído — y ahí ya sabes que lo que venga es relleno.
  • Sacar los criterios de valoración y cuántos puntos vale cada uno.
  • Darte la estructura de la memoria: qué apartados, en qué orden, qué va en cada uno.
  • Traducir requisito en respuesta: del «el adjudicatario garantizará…» a qué vas a hacer tú.
  • Revisión cruzada: qué requisito del pliego no está respondido en tu borrador.

Lo que hace mal, y aquí es serio

  • Se inventa normativas, estándares y certificaciones. Suenan perfectas y no existen. Si el evaluador lo detecta, pierdes credibilidad en todo el documento.
  • Compromete plazos, coberturas y niveles de servicio que luego alguien tiene que cumplir. Todo número lo revisas tú, sin excepción.
  • Responde sin haber leído el pliego y lo disimula: te describe lo que suele poner un pliego de ese tipo.

Por qué aquí conviene más de una IA

Una memoria técnica no tiene respuesta correcta: tiene enfoques, y el enfoque es lo que puntúa. Pregunta a una sola y te dará uno, convincente, sin que puedas saber si es el bueno o el primero que se le ocurrió. Con varias delante, coinciden en la estructura de fondo —eso es el estándar del sector— y discrepan en el énfasis: una tira a operación, otra a gobierno, otra a herramientas. Esa discrepancia es tuya para elegir.

El orden que funciona

  1. Sube los pliegos y pide el resumen del apartado con citas literales.
  2. Pregunta por los criterios de valoración de ese apartado.
  3. Pide la estructura, no el texto.
  4. Rellena tú lo que es vuestro: capacidades reales, experiencia, cifras.
  5. Pide una revisión cruzada contra el pliego: qué requisito no está respondido.
  6. Repasa a mano todo número y toda referencia normativa. Todas.

Antes de subir un pliego a ninguna parte

Un pliego es público, pero tu propuesta no: lleva precios, nombres, capacidades y a veces datos de terceros. Antes de pegarlo en un chat, mira dónde acaba. Nosotros no guardamos ni la consulta ni el veredicto salvo que enciendas el historial, y no se entrena con ello. Qué documentos no deberías subir a una IA.

Lo que no se delega

La parte que dice qué vais a hacer vosotros. Una IA no sabe a quién tenéis en plantilla, qué habéis hecho parecido ni qué podéis comprometer sin que os cueste dinero. Es exactamente lo que se puntúa, y es lo único que no puede escribir por ti.